Qué es y qué no es
Bacalar no es playa: es agua dulce. Una laguna de cuarenta y dos kilómetros alimentada por cenotes, con fondo de arena blanca que devuelve siete azules distintos según la hora del día. El pueblo cabe en diez calles y un fuerte del siglo XVIII mira al agua desde el centro.
Lo que casi nadie dice antes de reservar: el color depende del sol, y un día nublado deja la laguna gris entera. El protector solar está prohibido en los rápidos y en casi todos los balnearios. Y la laguna es frágil: los estromatolitos que la hacen única se rompen si los pisas.
Seis paradas, de norte a sur
Están en el orden en que se bajan por la orilla, desde el canal hasta la bahía.
Las cuatro temporadas de la laguna
Aquí el mes decide la lluvia, el precio y las horas de sol que dan color al agua.
Tramos, tiempos y precios
Todo llega en autobús. El coche sólo suma para bajar a la orilla sur por tu cuenta.
Precios de referencia en dólares recogidos en 2025, para una persona y en clase turista. El ADO vende en línea y en la terminal del pueblo; el tren maya también para en Bacalar.