Ciudad de México: Roma, Condesa y Polanco
En Roma Norte y Condesa, la mayoría de los hoteles están a pocas manzanas de un grupo de taquerías, fondas y cafés. Una comida sentado en una fonda —una pequeña cocina de barrio que sirve un menú fijo de sopa, arroz, un plato principal y una bebida— suele costar entre 120 y 200 pesos. La calle Álvaro Obregón y la avenida Ámsterdam están llenas de opciones; el desayuno en un café del Parque México cuesta más que el mismo plato dos calles atrás. Evita las terrazas orientadas al turismo de la avenida Presidente Masaryk en Polanco y come una calle más allá, en la calle Julio Verne, donde los precios bajan notablemente para una comida similar.
Los hoteles de Polanco suelen ser más caros, así que las comidas económicas importan más allí. El mercado de la avenida Emilio Castelar, cerca del Parque Lincoln, tiene puestos que venden tamales y tortas por menos de 100 pesos, y las calles cercanas tienen panaderías para un desayuno ligero. Si tu hotel está en el Centro Histórico, los mercados de San Juan y de la Ciudadela están a poca distancia a pie y son más baratos que los restaurantes que rodean el Zócalo. No comas en el primer sitio que veas junto al Palacio de Bellas Artes; camina cinco minutos hacia la calle Regina y los precios bajan un tercio.
Los mejores meses para comer al aire libre son de marzo a mayo, antes de las lluvias de junio; las tardes de abril son calurosas pero las noches son agradables. Yo reservaría un hotel en Roma Norte antes que en Polanco para una primera visita: habitaciones más baratas, más comida a diez minutos a pie y el Metro en Insurgentes te lleva al centro en quince minutos.
Tijuana: Avenida Revolución y Zona Río
El grupo de hoteles de Tijuana se extiende a lo largo de la avenida Revolución en el centro y en Zona Río, el distrito empresarial más nuevo cerca del Centro Cultural. En el centro, la comida es barata y rápida: los tacos de adobada en los puestos de la calle Primera y la avenida Constitución cuestan entre 25 y 40 pesos cada uno, y un plato completo de birria en un sitio para sentarse cuesta entre 150 y 220 pesos. Zona Río es más caro y está más orientado al coche —calcula entre 250 y 400 pesos por un plato principal en los restaurantes cerca de Paseo de los Héroes—, así que camina o toma un taxi corto en lugar de suponer que puedes pasear entre los sitios.
La ensalada César se inventó en la avenida Revolución, y varios restaurantes de allí todavía la sirven, pero el plato que hay que buscar son los tacos de pescado o camarón en los puestos cerca del Mercado Hidalgo, a un trayecto corto de ambas zonas hoteleras. El desayuno en un café del centro —chilaquiles, café— suele costar entre 90 y 150 pesos. Los mejores meses son de abril a junio y de septiembre a noviembre; las tardes de julio y agosto son calurosas y húmedas. Yo reservaría un hotel en el centro antes que en Zona Río si la comida es la prioridad, ya que la concentración de puestos y fondas económicos a poca distancia a pie es mucho mayor.
Guadalajara y Oaxaca: dos ciudades gastronómicas muy diferentes
Guadalajara reparte su comida por distintos distritos, así que la ubicación del hotel decide tus comidas. En la Colonia Americana, cerca de la avenida Chapultepec, encontrarás cafés y restaurantes modernos; un plato principal en la comida cuesta entre 180 y 280 pesos. En el Centro, alrededor del Mercado San Juan de Dios y del Hospicio Cabañas, las fondas sirven tortas ahogadas y birria por entre 80 y 150 pesos. El plato que hay que pedir son las tortas ahogadas —un sándwich de cerdo bañado en salsa de chile— y el sitio para comerlas es un puesto concurrido del mercado, no un restaurante de hotel.
Oaxaca es compacta y fácil de recorrer a pie. Los hoteles del Centro te dejan a diez minutos del Zócalo y del Mercado 20 de Noviembre, donde se venden tlayudas, quesillo y mole en mostradores y pequeños comedores. Un desayuno de mercado de tamales y atole cuesta entre 60 y 100 pesos; una cena de mole sentado en el Centro cuesta entre 200 y 350 pesos. Los mejores meses son de octubre a marzo, cuando los días son secos y templados. Entre las dos, yo reservaría Oaxaca para un viaje centrado en la comida: la concentración de cocina tradicional a poca distancia a pie de los hoteles del Centro es difícil de igualar, y Guadalajara recompensa tener coche.
Notas prácticas antes de reservar
El horario de las comidas importa. La comida, la principal del mediodía, se sirve aproximadamente de 2 a 4 de la tarde, y muchas fondas ofrecen su menú fijo solo entonces; los restaurantes que parecen vacíos a la 1 se llenan para las 2:30. La cena es tarde, a menudo a las 8 o más, y algunas cocinas más pequeñas cierran a las 6, así que planea una cena temprana si llegas cansado. Los desayunos de hotel son cómodos pero suelen costar más que un café a dos calles; comprueba si tu tarifa incluye uno antes de pagar por separado.
Lleva efectivo para mercados y puestos; muchos vendedores pequeños no aceptan tarjetas, y conseguir cambio para billetes grandes puede ser difícil. El agua del grifo generalmente no se bebe; el agua embotellada es barata y está en todas partes. Al comparar hoteles, sopesa la tarifa de la habitación frente al coste de llegar a la comida: un hotel más barato en un distrito por el que se puede caminar a menudo supera a uno más caro donde cada comida requiere un taxi. En este sitio, Ciudad de México y Tijuana tienen ahora mismo la mayor oferta de hoteles, así que empieza por ahí y filtra por barrio.