Orientarse y moverse
El centro histórico de Guanajuato es Patrimonio de la Humanidad y está construido en una barranca, por lo que las calles son empinadas, serpenteantes y a menudo solo para peatones. La arteria principal es la Avenida Juárez, y los puntos focales son el Jardín de la Unión y la Basílica. Muchos hoteles se concentran alrededor del Jardín de la Unión y la zona de Positos, pero para los viajeros solos, el extremo más tranquilo de Positos, cerca de la Alhóndiga de Granaditas, ofrece paseos más fáciles y mejor relación calidad-precio. Caminar es el principal medio de transporte; use calzado resistente porque el empedrado y las escaleras son constantes. Los famosos túneles de la ciudad (por ejemplo, el Tunel El Pípila) son para vehículos, no para peatones, así que cíñase a los callejones como el Callejón del Beso, que está concurrido pero es gratuito.
Los taxis son abundantes y económicos; un trayecto desde la Central de Autobuses al centro dura unos 10 minutos y cuesta alrededor de 50–70 pesos. Las aplicaciones de transporte como Uber operan pero pueden ser irregulares; los taxis son más fiables. Para excursiones de un día, la estación de autobuses ofrece servicio frecuente a San Miguel de Allende (unas 1,5 horas) y Dolores Hidalgo (45 minutos). Si se aloja en el centro, no necesitará coche. La ciudad es compacta: del Jardín de la Unión a la Alhóndiga hay 10 minutos a pie, y al Monumento al Pípila (para vistas panorámicas) es una subida de 20 minutos o un corto trayecto en funicular (10 pesos).
Dónde alojarse: barrios y consejos de reserva
Para los viajeros solos, la zona alrededor del Jardín de la Unión es la más conveniente para las actividades nocturnas, pero también es la más concurrida y puede ser ruidosa. El barrio de Positos, especialmente cerca de la Alhóndiga, es más tranquilo y sigue estando a poca distancia a pie de todo. Otra buena opción es la zona alrededor de la Universidad de Guanajuato, que tiene un ambiente joven y restaurantes económicos. Evite los hoteles en las afueras como Marfil a menos que tenga coche; son más baratos pero requieren taxi. Los precios varían: los albergues económicos empiezan alrededor de 300–500 pesos por noche en dormitorio, mientras que los hoteles de gama media en el centro van de 800–1,500 pesos. Reserve con al menos una semana de antelación para los fines de semana y durante el festival Cervantino (octubre), cuando los precios suben y la disponibilidad baja.
Yo reservaría un hotel en la zona de Positos para lograr un equilibrio entre tranquilidad y comodidad. Busque propiedades con terrazas en la azotea—muchas las tienen, y son ideales para relajarse por la noche. Compruebe que su hotel tenga calefacción en invierno (diciembre–febrero), ya que las noches pueden ser frías. Además, confirme si el hotel tiene estacionamiento si va en coche; el aparcamiento en la calle es escaso. Para las viajeras solas, el centro es generalmente seguro, pero cíñase a calles bien iluminadas por la noche. La web de turismo de la ciudad enumera hoteles registrados, pero reservar a través de una plataforma de confianza le da reseñas y flexibilidad de cancelación.
Comer bien por su cuenta: mercados, fondas y comida callejera
La escena gastronómica de Guanajuato es asequible y apta para viajeros solos. Empiece en el Mercado Hidalgo, el mercado principal cerca de la Alhóndiga. Dentro, las fondas sirven comidas corridas por 60–100 pesos, que incluyen sopa, plato principal y agua fresca. Pruebe las enchiladas mineras, una especialidad local. El mercado está más concurrido a la hora de comer (2–4 PM), así que vaya temprano para desayunar o después de las 3 PM para evitar multitudes. Para desayunar, tome un tamal o una gordita de los vendedores ambulantes cerca del Jardín de la Unión; son seguros y baratos (20–30 pesos). La cultura del café está creciendo: Café Tal (en la Calle de la Luz) es un favorito local para una mañana tranquila.
Para cenar, la zona alrededor del Callejón del Beso tiene muchos restaurantes con barras para solos, pero pueden ser turísticos. En su lugar, diríjase a la Calle Positos o la Calle Cantarranas para lugares de barrio. Una opción fiable son las pequeñas fondas familiares de la Calle Pardo, donde una comida abundante cuesta 80–120 pesos. Los vegetarianos encontrarán opciones en el Mercado Hidalgo y algunos lugares dedicados como El Jardín de los Milagros (cerca de la universidad). La comida callejera está por todas partes: busque gorditas, quesadillas y tacos al pastor a partir de las 7 PM. Evite comer en lugares sin precios visibles; pregunte primero. El agua del grifo no es potable; el agua embotellada es barata y fácil de encontrar.
Planes nocturnos: qué hacer cuando oscurece
Las noches de Guanajuato son animadas pero manejables para los viajeros solos. La actividad principal es la callejoneada, una gira musical a pie guiada por estudiantinas (estudiantes con trajes medievales) que comienza en el Jardín de la Unión alrededor de las 8 PM. Es turística pero divertida y una buena forma de conocer gente; las entradas cuestan alrededor de 100 pesos. Alternativamente, asista a un concierto gratuito en las escalinatas del Teatro Juárez o en la Plaza de la Paz. Para una noche más tranquila, suba al Monumento al Pípila para ver las luces de la ciudad; el funicular funciona hasta las 10 PM, y el descenso a pie es seguro si se ciñe al camino principal.
La cena suele ser tarde (8–10 PM). Muchos viajeros solos disfrutan de los bares alrededor del Jardín de la Unión, pero para un ambiente más local, pruebe la Cantina El Gallo en la Calle Positos, que sirve botanas con las bebidas. Si no bebe alcohol, los cafés de la ciudad suelen estar abiertos hasta las 10 PM. Evite caminar solo por callejones desconocidos después de medianoche; cíñase a zonas bien iluminadas como la Avenida Juárez. Por seguridad, use taxis después de anochecer si no está cerca de su hotel. La ciudad parece segura pero hay hurtos menores; mantenga su bolsa cerca. Un buen plan nocturno: cena temprana en una fonda, luego una callejoneada y una última copa en un café.